Desde hace mucho tiempo soñaba con compartir mi cariño,
ternura y tiempo con un pequeño ser “al cual llamaremos una bendición”. Siempre tuve la ilusión de tener una gatita
con la cual llenaría ese espacio que siempre estuvo vacío; ofrecerle todo ese
instinto maternal y sobre todo y creo lo
más importante, aprender de ese amor, no obsesivo y con apegos sino de ese amor
independiente, libre y sincero que te ofrece un hijo gatuno.
Las horas se han vuelto muy largas esperando tu llegada.
He leído muchos blogs para aprender como tratarte y hacer
que tu vida a mi lado sea una experiencia que te llene el corazón de amor por
tu amiga humana.
He tratado de ambientar mi hogar con aquellas cosas que
espero te harán feliz: que el gimnasio o rascador para que te distraigas
mientras estoy trabajando, que tu cama rosa junto al sillón donde paso mis
tardes, esos juguetes con los cuales
compartiremos alegrías, el cargador para que viajes a mi lado, que tus
comederos con forma de “corazón” y “cara gatuna” hija consentida, tu arenero donde te sentirás
segura y por su puesto que tu comida sea nutritiva y tus suplementos para que
seas fuerte y saludable… Todo espera por ti.
